Nosotros
Alba Dice:
Casarme nunca ha estado en mis planes… hasta que Samuel hincó rodilla.
Os cuento.
El año pasado, un día antes de mi cumpleaños, Samuel me quiso invitar a cenar. Entre pitos y flautas, decidió que Casa Pablo era el sitio perfecto para esa noche. Yo estaba muy sensible (por no decir hecha mierda) porque mi padre se había ido hacía justo un mes, y precisamente a él le gustaba mucho ese restaurante.
Desde que nos sentamos en la mesa, hicimos como si fuera nuestra primera cita. Nos hacíamos preguntas para conocernos, para descubrirnos…y nos reenamoramos.
Cuando el camarero nos tomó nota de la comanda, ya lo advirtió “¡Vais a cenar de puta madre!”
Nos dimos un homenaje: que si gambas, que si ostras, que si lenguado a la meunière… entre risas y llantos, tuvimos una velada muy especial.
Después me quería llevar a ver la luna.
“¿La lunaaaa?” le dije yo con el labio levantado. Tenía frío, estaba de bajón y la luna se podía ver desde la ventana de casa.
Él insistió e hizo un par de movimientos de chaqueta estratégicos (que luego me encajaron a la perfección, ya que estaba acomodando cierto objeto en el bolsillo).
“Venga, vale, vamos a ver la luna”
Me lleva a Palacio. Qué raro todo.
Aparca.
Me dice que salga del coche, que la luna se ve mejor desde el helipuerto.
“¿Estás de coña? Veeeenga vale.”
Estamos en mitad de la pista, mirando hacia arriba con el cuello tronchado, como dos pasmarotes, y siento que vuelve a hacer ese extraño movimiento de chaqueta, pero esta vez se ha agachado.
Miro hacia abajo y…
Sami con la rodilla hincada, y una caja entre las manos cual Rey Mago con ofrenda al niño Jesús.
Dentro de la caja…un anillo con un pedrusco.
“¿Te quieres casar conmigo?”
Miro hacia un lado y hacia otro para asegurarme de que no hay testigos de tan valiente hazaña.
“¿Qué? Jejejejeje” eso contesté.
La verdad es que tengo una laguna ahí.
Luego ya, él cansado de la pose, se incorporó un poco confuso.
“Pero no me has contestado” me dice algo nervioso.
Al final le pedí que lo repitiese todo, incluida la pose, para poder asimilarlo. Él, muy digno, así lo hizo. ¿Cómo no me voy a casar con él? Si es que le adoro.
Aún me hizo más ilusión cuando me enteré de que llevaba dos años buscando mi anillo. No por el anillo, sino por su propósito insospechado.
Así que no se me ocurre mejor persona con la que seguir discutiendo el resto de mi vida. ¡Hay que celebrarlo!
Samuel es maravilloso, la mejor persona que conozco.
Mi sami, mi héroe.
En el fondo, somos unos clásicos y nos hace mucha ilusión toda esta movida.
Para algunos será una tontería, pero para nosotros, "formalizar" nuestra unión es importante, es un paso más después de tantos años, y festejarlo con todos vosotros nos apetece mucho.
Samuel dice:
Nos conocimos creo en el Ópera, (para los no nocturnos, un conocido local de Aranjuez). Yo ya la conocía antes de vista, muy de vista. Cuando la ví, supe que era mi persona, la persona con la que quería estar en esta vida. Después la conocí personalmente; lo demás, es la historia que nos ha traído hasta aquí.
Tuvimos nuestros más y nuestros menos. He de decir que somos dos trenes de mercancías apunto de estrellarse en momentos de discusión, pero después decimos:
"¿Quieres pasarlo igual de mal que cuando nos separamos? porque podemos separarnos..."
Somos dos individuos independientes que se aman y se acompañan.
Aún recuerdo la noche que volvimos después de una larga separación el uno del otro. Yo casi no podía acercarme a ella en todo ese tiempo y si me acercaba, lo pasaba francamente mal; el caso es que una noche después de colocar mis luces y mis sombras interiores, decidí exponerla que la amaba todavía. Eran unas fiestas de mayo y ella estaba bailando con sus amigos. No pude evitarlo y le dije: "Es que yo te amo todavía". Desde esa noche, ya sea por mi labia o por mi porte serrano, no nos hemos separado y estoy aquí preparado para seguir este viaje con Alba.
Dicen que el amor es algo químico que dura un año; os puedo asegurar que el amor verdadero, ese, no se pasa nunca, está siempre ahí latiendo en el corazón. La veo como el primer día que la conocí, me encanta disfrutar de su sonrisa, de sus besos, de su amor, creo que es la persona más maravillosa del mundo y deseo que sea feliz por encima de todo.
Celebro que estemos en este día, el día en el que los dos celebramos nuestro amor y lo mostramos al mundo. Sólo puedo decir: gracias por existir Alba y gracias a vosotros por acompañarnos en este día tan especial.
Un viaje de luces y sombras hacia la felicidad, esa es la vida y la vida es mejor contigo, Alba. Te amo.